Fundación de la Ciudad de los Caballeros de Mérida
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SaberULA
Abstract
Las ansias de alcanzar la gloria y riqueza llevaron a las huestes
españolas a ejecutar en América ese plan que por mando real era el
de fundar y colonizar territorios. El acto fundacional de una ciudad
otorgaba el título para la posesión real y el señorío sobre la tierra recién
descubierta y la garantía jurídica de la tierra ocupada. Este afán por
ocupar y dominar llevó a muchos conquistadores españoles a realizar
grandes expediciones que les garantizarían poder y fortuna. Es este
el propósito que llevó Juan Rodríguez Suarez alcalde ordinario en
Pamplona a la intrépida travesía desde esa ciudad neogranadina a
las fecundas tierras resguardadas por las cumbres más elevadas de
la cordillera septentrional sudamericana. En ese recorrido, el 9 de
octubre de 1558, al llegar a un lugar en el valle de San Miguel en el sitio
conocido como La Guazabara o El Realejo, fundó la ciudad de Mérida.
De esa manera, Mérida nació como producto de la rebeldía de Juan
Rodríguez Suarez, quien desobedeció la orden emanada del Cabildo
de Pamplona, de descubrir minas en la provincia de las Sierras Nevadas
y reprimir a los indígenas; al decidir por su propia iniciativa establecer
en ese lugar el núcleo poblacional emeritense, privando a Pamplona
de ese territorio con sus recursos naturales y humanos al definir sus
propios límites jurisdiccionales y el ámbito de su administración civil
y eclesiástica. A continuación se presenta un sucinta exposición sobre
lo que fue el proceso de fundación de la ciudad de Mérida y de sus
diferentes asientos.