Profesores becarios de la Universidad de Los Andes: ¿Fin de una política?
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La Universidad de Los Andes (ULA) (Mérida-Venezuela) comenzó a enviar a sus profesores a realizar estudios de postgrado -en algunos casos también egresados y hasta estudiantes de algunas carreras científicas- a partir de la instauración del régimen democrático en 1958. Al final de la década de los años 70 del siglo pasado, la ULA llegó a tener anualmente más del 10% de su personal docente realizando estudios, mayoritariamente en el exterior del país. A partir de 1982 la política de formación de postgrado de sus profesores se fue reduciendo en cantidad y disminuyendo el número de instituciones y países donde se realizaron esos estudios, hasta el 2014. En este último año casi desaparece el programa.
En este trabajo, a partir de entrevistas y comunicaciones con un grupo de profesores de la ULA, quienes estudian postgrados o lo hicieron recientemente en universidades de Barcelona (España), se muestra el efecto restrictivo sobre esa política universitaria, que en el pasado fue exitosa. El otorgamiento irregular de las divisas por parte del Gobierno Nacional para realizar esos estudios, ha generando situaciones de deterioro económico en los profesores que estudian en el exterior y de gran inestabilidad para cumplir los compromisos académicos.
En el artículo se analizan las medidas tomadas por la ULA, tanto en sus aspectos humanitarios, como financieros y académicos, para enfrentar las restricciones en el otorgamiento de las divisas. Además, se aspira ofrecer opciones para poner en discusión la necesidad de establecer políticas alternativas –dadas las particulares condiciones financieras y políticas que vive el país- que permitan la vinculación internacional de su planta profesoral lo más ampliamente posible, como lo fue en el pasado. De tal manera que, las universidades venezolanas, y entre ellas la ULA, puedan cumplir la función –establecida en el marco legal vigente como productoras de conocimiento y formadoras de profesionales universitarios, en la mejor forma posible. Es decir, con una planta profesoral con los más elevados niveles de formación académica.