¿Conservar para quien?. La demanda del "nosotros"y el espacio público en la valoración efectiva del patrimonio cultural

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El menosprecio y la destrucción no sólo de la herencia arquitectónica, histórica, religiosa y militar, sino también de los registros documentales, ideográficos, fonográficos,etno-antropólogicos, arqueológicas, fotográficos fílmicas constituyen apenas breves ejemplos del proceso de de (des)valoración y (des)territorialidad de la memoria colectiva. sin embargo, las políticas cultulares venezolanas de finales del siglo XX , ocupadas en el crecimiento programático de actividades y servicios de indole artístico-cultural,parecen no haberse enterado ni hecho cargo de las transformaciones que se nos avecinan en lo que respecto a los agentes, instituciones, articulaciones y procesos relacionados con la puesta en valor del patrimonio Cultural y su demanda del "nosotros" ¿Qué se nombra hoy cuando decimos "nosotros"? ¿Cual es el referente ciudadano y la representación cultural de éste como identidad colectiva y local?. Si bien la identidad territorialidad es una fórmula útil para acumular lo que podríamos calificar de "excedentes de consenso" ó "solidaridades operativas", más allá de los usos a los que se puede destinar dicho capital social hay que considerar que en última instancia esta demanda de "nosotros" se expresa a travéz de la y dentidad cultural. En efecto, es en los municipios, y particularmente en las Ciudades ,como forma de organización del gobierno, donde se percibe con mayor claridad la crisis de los vínculos existentes entre la sociedad civil y el Estado a nivel local, y por supuestos, la búsqueda de nuevos significados sociales como correlación de fuerzas que se redefinen en el tiempo (a lo largo de la historia) y en el territorio, pero sobre todo,la crisis de la dimensión de "lo público" a través de una suerte de descorporización del cuerpo-espacio que afecta el sentido de identidad como origen,evolución y proyecto y, en buena medida el alcance, la acepción y la fuerza de una valoración patrimonial. En consecuencia, repensar el futuro de la memoria colectiva significa conformar una idea compartida sobre el reconocimiento de la pluralidad cuyo grado de apropiación valorativa y simbólica se decida a través de un proceso democrático en el que intervengan todos los interesados tomando en cuenta sus prácticas y hábitos culturales cotidianas, y no una élite gubernamental, para evitar que nuestro patrimonio vivo se convierta en "ciudades museos"

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